Improvisación de shabbat

Interrogante
  • No me tomo vacaciones jamás, por norma, esté donde esté. Siempre ando haciendo mis cosas, estudiando y metiéndome en cada vez más berenjenales. Acumulando saberes inútiles. Pero hace unos días que apenas toco un libro, y me he "reenganchado" a internet. A ratos estudio hebreo, pero sobre todo leo, básicamente blogs. Dando saltos de lo zetoso a lo cool fashion, del mediocre blog diletante al de crítica de altos vuelos... Demasiada autoconsciencia (lo digo por mí). Lo curioso es que es relativamente costoso dar con bitácoras que sean personales. Es decir, si confías en ciertos agregadores de "noticias" y páginas de "promoción" bitacoril, parece que hay una serie de modelos que se repiten hasta el hastío... y cuando hablo de "repetición" lo digo literalmente, en más de un sentido. Noticias que se mueven de un blog a otro, y que van desde la cosa de telediario hasta la anécdota más peregrina; "truquitos" para hacer tal cosa o tal otra con cualquier cosa relacionada con el ordenador y/o internet; vídeos (generalmente bastante imbéciles, todo sea dicho) que se escampan de aquí para allá; en fin, entradas que parecen publicadas con el único fin de conseguir visitas. Algo loable -o no, ahí no entro-, pero... ¿No se llega a hacer aburrido? Soy la primera pecadora, y ya me he visto arrastrada -digamos- más de una vez a publicar por publicar, porque entras en la dinámica y terminas haciendo lo que se supone que "toca" hacer. Rutinas que no llevan a ninguna parte. Pero ancha es Castilla, e internet no digamos. Así que alegrías se lleva una más de ídem.

  • Este mes de "retiro" estival se ha convertido, como viene siendo habitual estos últimos años, en todo lo contrario. El resto del año vivo una vida bastante monacal, reconcentrada y algo solipsista. Y me encanta. Ahora bien, es llegar a las montañas y el correr del tiempo se mide por comidas y cenas por aquí y por allá, con unos y con otros. A veces mejor, a veces peor, pero en general bien. Descontando algún empacho y algún problemilla con la bebida, que cuando me pongo no paro y costumbre no hay (el resto del año ni la pruebo, palabrica). Lo más curioso es que en esos momentos descubro a otra persona: "hola, me presento a la Perse". Es esa Perse que está agazapada esperando su momento. Yo, desde luego, no sabía que fuese tan visceral, tan animalilla, deshinibida y descocada. No, el alcohol es aparte. De madrugada, al llegar a casa, no estoy del todo segura de quién me mira en el espejo.

  • Mi rabino particular está aficionándome a Emmanuel Levinas. No se parece mucho a Spinoza, pero no sé por qué tiendo a pensarlos juntos. Es como intentar la teoría unificada esa de la física... Pero con la ventaja de que, más que con una fórmula, basta con dar con el salto.

  • Estoy muy cerca de un pueblo donde se rodaron parte de las escenas de la película Mi vida en ruinas. Esa que supuestamente transcurre en Grecia. Hay gente de por aquí que me contaban anécdotas relacionadas con el rodaje, como el hecho de haber cubierto de carteles en griego los originales en castellano de tiendas y bares, o el pobre extra que, en una escena en la que debía vérsele comiendo un helado, terminó con cinco a base de repeticiones de la toma. Simulacros dentro de simulacros.

Shabbath shalom.