
Eché la pota de semillas de granada (mi viejo tenía un árbol, a mí nunca me terminaron de gustar, por mucho que los granos en remojo con vinacho tuviesen su gracia), y entre regurgitaciones pensé en volver a echarles cartas desde el Inframundo. Aunque sólo sea yo quien las lea. Aunque sólo sea por volver a leer las cosas del tiempo que pasé entre más gente ahí fuera. No sé si estoy ya demasiado seca, árida de eternos retornos de lo mismo o qué. Ni si podré quitarme de encima cierta tristeza -ains, por decirlo así- que, entre otras cosas, fue lo que hizo velarme e impersonarme bajo otras máscaras -deidades de bolsillo, es lo que tienen-. En fin, pilindrines, que la Perse is back in town, por si eso vale para algo. Lo que dure, durará, y yo seguiré tirando palabras a la pared y viendo qué es lo que se queda pegado.
Besicos desde el Hades.








4 me cuentan:
Me alegro de verla por aquí again.
Bienregresada!!!
De todas sus identidades blogueras, ésta es la que más me gusta.
Bienhallada!!!
Gracias a todos por la bienvenida. Ahora viene cuando me explican cómo diablos se han enterado de mi regreso... :P
E Intramuros, confieso que la Perse siempre ha sido la niña de mis acáis... Pero también la que más disgustos me ha costado. Es lo que tiene ser el persenaje más persenal...
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