¿Cuál es tu femme fatale de cómic favorita?

Pues eso. Aquí al lado les dejo un cuestionario para que voten a la vamp que más les guste. Si se les ocurre alguien a quien prefieran y no vean, dejen un comentario y, si es razonable, la añadiré a la lista...

EDITADO: Iba a añadir las sugerencias que me han dejado en los comentarios, pero esto es lo que me dice blogger:
No puedes editar esta encuesta porque ya ha votado alguien.
En fin, es lo que hay.

Mis tebeos favoritos, 2: Superhéroes (DC).

Seguimos con el repaso a mis tebeos favoritos, en esta ocasión con los superhéroes de la editorial norteamericana DC Comics.



  • El Cuarto Mundo, de Jack Kirby. Probablemente el trabajo en solitario más ambicioso, imaginativo y apabullante del Rey en solitario, y una de las cumbres del cómic fantástico de todos los tiempos. Planeta lo ha editado en 10 tomitos en blanco y negro, más la novela gráfica Perros hambrientos, a gran tamaño y en color: imprescindible.
  • La Legión de Superhéroes, de Paul Levitz, Keith Giffen y otros. La etapa del hoy mandamás de DC a cargo de los guiones de los legionarios se puede leer hoy como una enorme saga cargada de ciencia-ficción y aventuras, en un Universo único y con decenas de personajes inolvidables. A los numeros que en su día editó Zinco voy añadiéndoles la recién comenzada edición, desde el principio, de Planeta.
  • Los Jóvenes Titanes, de Marv Wolfman y George Perez. La serie más "marvel" de DC, fresca, entretenida y con el gran Perez trabajando cada viñeta hasta el mínimo detalle. Tengo los primeros 13 tomitos de Planeta, y espero hacerme con los que me faltan, por lo menos, hasta la salida de Perez del título.
  • Wonder Woman, de George Perez. Un nuevo inicio para la amazona más famosa del cómic a cargo de un autor que denota amor por el personaje en cada página. Entre sus muchos aciertos, la potenciación de la faceta mitológica del personaje, que en manos de Perez brilla con luz propia. Compré en su día unos cuantos números de Zinco; a partir de febrero, Planeta reedita todos los números que, al menos, dibujó.
  • Batman: The Dark Knight, de Frank Miller, Klaus Janson y Lynn Varley. Un antes y un después, para bien y para mal, en el cómic de cruzados enmascarados. Miller da una lección suprema de narrativa y épica en su redefinición del héroe, en una nueva historia crepuscular, de alzamiento desde las cenizas al Olimpo de los grandes iconos de nuestro tiempo. Obra maestra sin paliativos. Conservo los prestigios de la primera edición norteamericana, y hace poco me regalaron el Absolute español...
  • Batman: Año Uno, de Frank Miller y David Mazzuchelli. Si en Dark Knight escribió el crepúsculo, aquí escribe la génesis de la leyenda del murciélago en una historia que debe mucho al increíble arte de Mazzuchelli. Desde un punto de vista estrictamente personal, lo que hizo con Catwoman (aquí y en la obra antes citada) me parece nefasto para el personaje, pero es pecata minuta en el cómputo global. Tal vez sea por eso que tengo la edición del coleccionable, la de un euro, sí (las femmes fatales, siempre rencorosas).
  • The Saga of the Swamp Thing, de Alan Moore, Steve Bisette, John Totleben y otros. Una de las primeras obras maestras de Moore, escrita como serie mensual y dentro del mainstream, y pese a ello -o quizá por eso mismo- experimental y muy vanguardista en su contexto. Historias variadas y, pese a algún altibajo, de un nivel medio excelente, muchas veces genial. El dibujo barroco, abigarrado y tenebroso del duo Bissette/Totleben redondean al cómic hasta convertirlo en una joya del fantástico moderno. Mi edición es la de Norma, en glorioso B/N (y ya sé que Swampy no es exactamente un superhéroe... ¿o sí?)
  • Superman: El hombre que lo tenía todo y ¿Qué pasó con el hombre del mañana?, de Moore, Dave Gibbons, Curt Swann y George Perez. En simplemente dos historietas Moore realiza el que quizá sea el más sentido homenaje que pueda hacerse a uno de los mayores iconos de nuestro tiempo. Una mirada cargada de nostalgia y cierto sentimiento de pérdida, pero también resumen de lo mejor que un personaje de la grandeza de Superman puede todavía hoy aportarnos. Un diario de tirada nacional las recopiló en un tomito en color, junto a otras historietas del personaje; de la primera historieta tengo también la edición de Zinco.
  • The Question, de Dennis O'Neil y Denys Cowan. Serie de culto, toda una sorpresa en su momento y que no ha perdido sus enormes virtudes con el paso del tiempo. O'Neil da el do de pecho en unas historias justamente memorables, tal vez no del todo bien correspondidas por lo que hace a la parte gráfica. Por desgracia no la tengo, pero un amigo me dejó la serie completa en edición de Zinco no hace mucho...
  • Wonder Woman, de Phil Jiménez. Elección totalmente subjetiva y fruto de mi pasión por el personaje, debo reconocer. El trabajo de Jiménez, muy irregular en los guiones, tiene sin embargo algunos momentos muy interesantes y, sobre todo, es el único que ha sabido continuar la herencia de Perez, respetuosa y admirativa con el personaje. Espero me perdonen la debilidad... Tengo la edición de Norma, con el fin de la etapa editada por Planeta.
  • Catwoman, de Ed Brubaker, Darwyn Cooke y otros. Antes de cargarse al Capi y de escribir a los mutis, el bueno de Bru empezó a labrarse su leyenda escribiendo uno de los mejores tebeos de cruzados enmascarados que he leído en todos mis años como lectora y haciendo, por fin, justicia a la felina fatal. Una pequeña joya (nunca mejor dicho). También lo comenzó editando aquí Norma, y terminó la etapa Planeta...
Bueno, pues al revés de lo que pasaba con Marvel, la mayoría de títulos son de a partir de los ochenta... En realidad, la Silver Age (y algunas cosas de la Golden) de DC me encanta, así, al completo; por eso no he elegido ningún título en particular... Bueno, les recuerdo que en esta lista en principio sólo he querido incluir superhéroes (Catwoman lo es, al menos en la etapa de Bru, y la Cosa del Pantano... bueno, muy sui generis, pero creo que podría colar), y sólo del Universo DC, o sea, ni Vertigo ni Wildstorm ni ABC; ya llegaremos, si Zeus quiere. Ah, y claro que falta Watchmen. La etiqueta "superhéroes" se me queda corta, ¿a ustedes no?

Y mientras tanto, en Tetebeos, el Shadowpact...

Que no, que no escribo un post tampoco hoy. Pero Renard recicla uno antiguo, de un tebeo que nos gusta, así que aquí se lo enlazo por si les interesa. Un beso para mis habituales y a ver si mañana me pongo, que ando en otras cosas...

¿Olvidaste el prozak, Louis-Ferdinand?

Tienes que darte prisa, no debes fallar tu propia muerte. La enfermedad, la miseria que te dispersa las horas, los años, el insomnio que te pintarrajea de gris días, semanas enteras, y el cáncer que tal vez te suba ya, meticuloso y sanguinolento, del recto.

¡No voy a tener nunca tiempo!, te dices. Sin contar la guerra, lista siempre también ella, en el hastío criminal de los hombres, para subir del sótano donde se encierran los pobres. ¿Se mata a bastantes pobres? No es seguro… Lo pregunto. ¿No habría tal vez que degollar a todos los que no comprendan? Y que nazcan otros, nuevos pobres y siempre así hasta que aparezcan los que comprendan bien la broma, toda la broma… Igual que se siega el césped hasta el momento en que la hierba es la buena de verdad, la tierna.

Céline, Louis-Ferdinand. Viaje al fin de la noche. Barcelona 2001, p. 434.

Constellation, de Peeters.

Un tebeo chulo, cortito, pequeño, sencillito. Una misma historia contada desde tres puntos de vista distintos, lo cual equivale a tres historias diferentes; en 32 páginas de tebeo, bien aprovechadas, ni falta ni sobra nada. Una anécdota, en realidad muy vista, que se convierte en una pieza minimaestra justo por la diferente angulación. Y da que pensar, sobre la comunicación humana, sobre cómo se desarrollan las conversaciones en el exterior y en el interior de nuestras cabezas, caparazones. Cercano, tan lejos, me malentiende, no sé, fue algo que dije… y alguien anónimo, ni existe, nunca fue, y sin embargo, nuestras vidas tan ligadas, nuestra muerte, incluso. No conocía a Peeters más que por una historieta corta en la maravillosa revista El manglar, y comencé, con mi francés de andar por maison, el Pilules Bleues, sin mucho entusiasmo -estaba precondicionada para una historia-costumbrista-dramática-que-te-llega-al-corasón, y no sé, como que no me llamaba. Igual tendré que darle otra oportunidad, que éste me ha gustado de verdad.

La casa del muerto, de Keko.


Menudo genio, Keko. No es que publique muchos tebeos... Éste en particular recopila historietas cortas anteriormente aparecidas en la fenecida revista NSLM, más una historieta inédita que las religa de un modo bastante sui generis. Historietas tan extrañas como sugerentes, tan cargadas de metafísica como de sentido del humor, de reflexión como de sentido lúdico. Historietas con mucho trasfondo, que aplican teología inversa (DOG-GOD, en lo más evidente), sinsentido que, como el falo lacaniano, cose un sentido faltando siempre a su lugar, POP hermético -valga el oxímoron- y un caos tan pulcro que difícilmente podríamos acusarle de ser tal. Una gozada, vaya.

Lo que no entiendo es por qué tan poca atención. Keko parece uno de esos autores con fama de gafapastoso, condenado a publicar en editoriales tipo De Ponent o Sins Entido, a que lo alabe el gran carcelero -uno de sus grandes valedores, ya de por sí toda una garantía- y a rodearse de -y hasta regodearse en- etiquetas de minorías elitistas. Pues vale. Pero si una fregona lerda como servidora puede leerlo (a continuación de un tomito de Bobobo, por cierto) y molarle, coñe, tan complicado y vetado a exquisitos paladares no será. No se engañen: Keko no cae en midcultismos, en esas pedantorras traslaciones de la High Brow a posibilidades reales limitaditas y como de medio pelo. Su tebeo es tan listo, trasmite tanto como su autor; lo que toma prestado lo toma de lo que se le ha quedado prendido, no va más. No hay citas grandilocuentes ni momento trascendental que no se vea compensado por un guiño desmistificador. Encima las historietas se leen del tirón, son -en serio- mogollón de entretenidas, y asequibles para cualquier lector; más que intentar ver los tres pies del gato -o el perro-, creo que puede ser mejor, en principio, acercarse a ellas sin prejuicios y dejarse hacer. ¿Cómo que no entendieron? A ver, ¿qué pasó? Pues de eso es de lo que va. Denle una oportunidad, amiguitos, sin pretensiones ni condicionamientos. Es un tebeo para leer y disfrutar. Y si encima les hace pensar, pues miren, corpus sanus in mente cachonda.

(By the way: crónica tontil de Perros y pistolas, del citado, aquí).

A Silver Mt. Zion: Broken Chords Can Sing A Little

Amorfismus maximus patatiensis, et caetera.

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Soy una sádica desalmada a la que le encanta exponer a mis lectores a las imágenes más desquiZiantes y traumatiZantes. Lo añadiré a mi curriculum.

Cool Universe.

Ayer mismo se dio el pistoletazo de salida "oficial" al Cool Universe, un ambicioso proyecto de fan fiction, ilustración y cómic apadrinada por el siempre entusiasta Conner Kent. Desde la Perse les deseamos toda la suerte del mundo, y les dedicamos el churrillo de turno que pueden ver encabezando estas letras.

Mis tebeos favoritos, 1: Superhéroes, primera parte.

Como ya sabrán quienes hayan echado un vistazo a mis estanterías, tengo un número que considero mínimamente respetable de tebeos. Además, cribas periódicas y bastante cuidado a la hora de comprar hacen que la mayoría de ellos sean tebeos que me gustan; algo de completismo hay, sí, pero poco y prácticamente limitado a Wonder Woman, Catwoman y los tebeos de algunos autores que tampoco publican tanto (Dan Clowes, Charles Burns, Adrian Tomine...) Bueno, el rollo es que me apetece compartir con ustedes los títulos y algún breve comentario de los que considero mis favoritos. El problema es que, como buena apasionada del medio, tengo tantos que no me caben en un solo post, así que les dedicaré unas cuantas entradas, las que salgan. Tengan en cuenta que aquí incluiré, en algún caso, aquellos que haya leído al menos hasta el punto en que me hayan convencido de sus bondades (por ejemplo, aunque no haya terminado de leer completa Terry y los piratas, ya sé que es una maravilla y estará en esta lista). ¿Vale?

Comenzamos con tebeos de superhéroes, género clásico en el medio y que ha dado tebeos más que respetables a lo largo de su dilatada historia... etc. etc. Ya saben de qué va. No ocultaré que mis gustos son más bien clásicos... pero hay de todo un poco, supongo. Por lo demás esta etiqueta, como cualquier otra de las que usaré, es más bien laxa y la adscripción de uno u otro al subgénero, como suele pasar, muchas veces discutible. Pero tampoco se trata de ser un bloque de inertrón, que dirían los Legionarios. Veamos qué hay bajo el sello Marvel Comics.

  • Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby. El nacimiento de los "héroes con pies de barro" estilo Marvel. Un clásico por méritos propios, con un Jack Kirby en estado de gloria. Acción, aventuras, ciencia-ficción y la presentación de un auténtico "quién es quién" de personajes míticos de la editorial. Mi edición es la de las BM de Forum, en glorioso B/N.
  • Los 4 Fantásticos de John Byrne. Junto a la anterior, probablemente la mejor etapa de la historia del supergrupo. Byrne tomó las riendas como autor completo y realizó un auténtico tour de force a través de todas las constantes del subgénero en un tebeo que ha llegado a ser paradigma del mismo. Por mis estanterías anda el coleccionable que sacó Planeta en su día, en tomitos a color.
  • Spiderman de Stan Lee y Steve Ditko. Ya sabrán de mi pasión por el gran Ditko, y su creación magna, con el concurso de Stan Lee, es un tebeo que respira talento por los cuatro costados. BM.
  • Doctor Extraño de Stan Lee y Steve Ditko. La creación más psicotrónica y mágica -cómo no- de Steve. Pulso narrativo, imaginación desbordante y acción y emoción sin respiro. Impresionante. Tengo la BM del buen doctor completa.
  • Doctor Extraño (dibujo de Gene Colan y Frank Brunner). Otro de mis dibujantes favoritos de la época, Gene Colan (entintado por un grandioso Tom Palmer) hizo en esta serie uno de los mejores trabajos de su carrera; muy cerca de esta etapa, el también inconmensurable Frank Brunner ilustró unos entretenidos guiones de Steve Englehart. Ambas etapas merecen un puesto de honor.
  • Doctor Extraño de Roger Stern, Marshall Rogers, Terry Austin, Paul Smith, Michael Golden y otros. Aunque no sea precisamente el personaje más popular de la Marvel, hay que ver la gran calidad que tienen muchas de sus etapas. Ésta en concreto es prácticamente insuperable a todos los niveles.
  • El Capitán Marvel de Stan Lee y Gene Colan y de Jim Starlin. Mis dos etapas favoritas del personaje, los números dibujados por Colan al inicio de la serie y los realizados por Jim Starlin que la llevaron a su final en una emotiva novela gráfica. La primera tiene un encanto y una rareza algo indefinibles, a mi entender, mientras que la segunda es merecidamente clásica. Tengo la BM íntegra.
  • Los Eternos de Jack Kirby. El Rey en estado puro como autor completo, con creaciones propias y en un tebeo de culto. ¿Hace falta decir más? No es exactamente un cómic de superhéroes, pero es que Kirby es un género es sí mismo. También tuvo su BM.
  • La Bestia (Amazing Adventures 11-16), de Gerry Conway, Steve Englehart, Tom Sutton, Mike Ploog y otros. La joya escondida de los "años oscuros" de los X-Men. Sutton y Ploog son dos monstruos, y este tebeo tan desconcertante como delicioso en su mezcla imposible de terror y superhéroes. Otra obra "de culto", que se incluyó en la primera BM de la Patrulla-X.
  • La Patrulla-X de Chris Claremont, John Byrne y Terry Austin. La etapa que cimentó el fandom mutante, todavía insuperada. Un tebeo de los que, demostrado está, crean una afición de por vida. Y también tuvo un coleccionable de Forum, coincidiendo con la primera película, y esa es la edición que tengo.
  • Thor, de Walt Simonson y Sal Buscema. ¿El Ragnarok? ¿Un Thor alienígena con cara de caballo? ¿O convertido en rana? ¿O con huesos de cristal? Locuras que en la mano de Simonson se convierten en pura épica superheroica con tintes míticos. No está en mi colección, pero me lo prestaron hace un tiempo y sólo puedo decir que me encantó.
  • Daredevil de Frank Miller, Klaus Janson y David Mazzuchelli. Un antes y un después en el subgénero. Miller narra de forma inédita en su ámbito y crea sagas de caída y redención que son justamente legendarias. Mazzuchelli, en los números que dibujó, supera cualquier adjetivo. Cómo no, también tuvo coleccionable con la película del personaje (lo único bueno que nos trajo la misma), y esa es la edición que tengo.
Sí, ya sé que no hay ningún título mínimamente reciente, pero es lo que hay. Marvel ha publicado algunos tebeos que me interesan después de los citados, pero difícilmente podría decir que son de superhéroes e irán en otro post. Y falta la Hulka o el Spiderman/Antorcha Humana de Slott, que son tebeos que he reconocido anteriormente que me gustan... pero que me parezcan entretenidos y respetuosos con la tradición marvelita tampoco implica que me parezcan tan sobresalientes como los que sí he incluído en la lista. También es seguro que me dejo alguno... pero baste por hoy.

Once again: Barman, mi salvador.


-Perse: Barman, esos garrulines me dicen que mi dibujo parece como de Hugo Pratt (versión submongoliensis, I s'pose).

-Barman: Don' t worry, amigüita. Tú siempre serás robliefera para mí.

-Perse: Es un consuelo.

La Perse selfportraiteada: ese peaso de churro.

Como no tengo vergüenza ni la conozco, pues me atrevo a publicar este selfportraito currao en cinco minutos, para probar unas plumas que me regalaron. Ni que decir tiene que no sé dibujar. Así que no me sean condescendientes, pilindrines.

HET, de Santiago Bergantinhos. Pornontología.


Portada de la novela Het, de Santiago Bergantinhos (más conocido entre nosotros como SuperSantiEgo).

No sé por dónde comenzar... se me habían ocurrido un par de etiquetas para aplicar al libro, pero si esto es algo siempre un poquito chorra (y miren que yo gasto, vaya que sí), en este caso es de juzgado de guardia. Si ustedes lo hubieran leído (daré por hecho que no, que tampoco hablamos, por suerte, supongo, del Código da Vinci), sabrían lo difícil que puede llegar a ser tratar de hablar de este artefacto... inclasificable, experimental, enrevesado y, sin embargo, sencillo de leer, lleno de recursos y juegos de lenguaje (uso peculiar de los signos de puntuación, elipsis y contrapuntos, aliteraciones, epítetos estilo Homero...), multirreferencial, a veces filosófico, a veces llano, reiterativo y variado, de estructura compleja y entrelazada, musical y poético, también soez y pornográfico con, ejem, poca corrección política, con personajes y situaciones imposibles y, sin embargo, ahí están... la pera limonera. No doy para hacer un análisis mucho más profundo... tampoco tengo ganas... les cuento cuatro cositas y ya está.

No hay que ser doctor en filosofía para entender el libro, pero si recuerdan al menos las lecciones del bachillerato y han leído algo de Nietzsche aprovecharán mejor la lectura. Reconozco que, al menos en principio, me llamó la atención el, esto, alto vuelo metafísico de la obra, más sabiendo la tirria que su autor ha mostrado en alguna ocasión por los “hermeneutas”, especialmente por el pobre tito Husserl. De todos modos, bien puede encontrarse todo consecuente... cuestión de atar cabos... y si no, tampoco importa demasiado; un poquito de estupefacientación en el frikismo cartesiano estricto podría ayudar a su equilibrio dialéctico. O algo.

Luego está el tema de los palos que recibe la Santa Madre Iglesia, literales, en la persona del clásico cura pervertido... igual la cosa está un poquito vista y no termina de epatar, pero bueno, forma parte de la trama y algún chivo expiatorio que desate los acontecimientos y sobre el que volcar la negatividad tenía que haber. En fin, el mayor pecado del hombre está en ser un reprimido y tener unas normas de comportamiento digamos que poco higiénicas... tres padrenuestros, cuatro avemarías y veinte duros en el cepillo, y arreglado.

Por otra parte, la visión del sexo en general y de la mujer en particular están un pelín sublimadas... que ya tiene narices en una novela tan explícita. Lo digo en un sentido cercano a la sublimación “apolínea” de la que habla Camille Paglia... sobre esto podría hablar largo y tendido, pero ahora “he venido a hablar de [su] libro”, así que lo dejaremos para otro rato.

No les digo más... que no voy a contarles la novela. Tan sólo decirles que a mí me ha gustado, vaya que sí, aunque eso lo sabía casi a priori... habiendo leído durante un tiempo la bitácora de su autor ya sabía más o menos a qué atenerme. Que se la recomiendo a todo el que le guste la novela contemporánea. Una bonita pieza, más que interesante, hoy por hoy de culto (el “culto” de los amigos y conocidos, esto es), y que dependerá de los típicos condicionantes exógenos, más que de sus calidades intrínsecas, que las tiene, para poder ampliar su público. Y nosotros que lo veamos.

Lavado y peinado del blog...

Pues sí, hacía algo de tiempo que no trasteaba con la plantilla, así que he dedicado un ratito a adaptar una de Wordpress que me gustaba a Blogger. Todavía estoy "en construcción" (falta hacer algo con el color del título, que parece lo más fácil pero se me resiste, y con el pie de página) (actualizado). Los créditos de las plantillas originales sobre las que he trabajado podréis encontrarlos abajo de todo. Bueno, en Firefox se ve la mar de bien; si alguien tiene problemas para visualizar la plantilla en otro navegador, por favor decídmelo: a ser posible, modelo y resolución de pantalla que empleáis. Y ya que estamos, contadme si os gusta o qué. ;)

La Belette, de Didier Comès.


Otro descubrimiento… otro de esos que iban para clásico y que hoy parecen haber caído un poco en el olvido… Observo en mi librería habitual que hay varios tebeos de este autor, todos con un aspecto un tanto cascado… como que rondan la década desde su publicación… y todavía estaban en stock en la editorial, al menos, hace unos meses… no dice una cosa muy positiva sobre sus ventas. Dicho sea como curiosidad.

Hojeo un par de tomos… Eva, me llamó la atención, pero el ejemplar tenía las hojas medio despegadas y estaba en un estado algo lamentable… soy algo maniática con estas cosas, al menos en los tebeos. Éste estaba, milagrosamente, de una pieza y no se veía mal del todo. Y me llama la atención la portada… y el dibujo, peculiar. Me lo llevo.

Ciento y tantas páginas en B/N, formato álbum europeo, rústica. Devorado en un par de sentadas; narrativa fluida, historia algo predecible, tópica y con un desarrollo y, sobre todo, unos diálogos un tanto chorras; esto puedo decir de lo que me parece el contenido. Pensaba, mientras leía: “en tebeo esto mola, es entretenido y tal, pero en una película estos diálogos no los salva ningún actor ni actriz”. De serie B… casa rural en la que encuentran animalitos muertos, lugareños extrañitos y malencarados, cultos mistéricos, un curilla siniestro… en fin. Que falta Santiago Segura, o Vincent Price; lo que más rabia les dé.

El dibujo: la palabra chula para definirlo debe ser: “hierático”. Me llamaba la atención la falta absoluta de expresividad de los personajes, que veía más tiesos que el palo de una escoba. Pero reconozco que tardé un ratito en darme cuenta de a qué es debido: siempre, o casi, tienen la boca cerrada y seria.

“¿Quieres decir, caramore, que no te ha molao?” No, quiero decir que me ha encantado. Hasta ese punto, las personitas, a veces, contradecimos lo que pensamos que pensamos. ¿”Por qué”? Pues ni flores. Aunque también podría decir que la historia es entretenida, tiene su encanto, toca un tema que me interesa -los cultos a las Diosas Madre, el panteísmo, el útero-tumba… todo como muy pagliano-, y el dibujo, pese a todo, me chifla. Aunque las figuras están delineadas con un trazo fino, de línea continua, sin emborronados ni rayitas ni efecto difusor alguno, éstas se contrastan con manchas de negro muy delimitadas y delimitantes, jugando constantemente en la viñeta a la mezcla de zonas blancas y negras que se niegan a mezclarse entre sí, como si estuvieran peleadas, pero necesitadas de afecto. Recuerdo unas clases sobre las leyes de la Gestalt en la que nos mostraban fotos de Man Ray, entre otras cosas, donde tenían lugar efectos similares… un reborde oscuro especialmente grueso silueteaba alguna figura humana, y esto tiende a ser percibido, al parecer, de modo más “agradable” por el coco. Algo de eso me suena que hay por los dibujitos de Comès. Y si no es eso, pues lo mismo da.

¡A mí la Legión! (pero la de Superhéroes, ¿eh?)


Uno de mis supergrupos favoritos es la Legión de Superhéroes; o quizá debiera decir la Legión de Superhéroes que escribiera, durante una larga etapa, Paul Levitz, y que tuvo como dibujantes, entre otros, a Keith Giffen, Steve Lightle o Greg Larocque. Hay que hacer esta puntualización, puesto que éste es uno de los conjuntos superheroicos que más retconeados ha sufrido en su dilatada historia, especialmente después de las Crisis originales.

Quizá una de las claves del grupo es el hecho de que sus aventuras tienen lugar en un futuro distante, en el siglo XXX de la Tierra-2 Tierra-1 (gracias por la correción, Jaime) del Universo DC. Esto permite que las historietas mezclen, con gran acierto en mi opinión, elementos típicamente superheroicos con otros mas cienciaficcioneros, sin resultar por ello un pastiche. Lo que prima es la diversión, la aventura y el devenir de los múltiples personajes, cada uno de ellos con una personalidad, poderes y aspecto bien diferenciados, y que le dan un toque de culebrón que es también de agradecer. Ahora bien, el rico universo de los legionarios también puede tirar para atrás, a buen seguro, a más de un lector, ya que cuesta un pelín introducirse en ese mogollón, capaz de aturullar al más pintado. Eso sí, cuando te engancha, te engancha...

Bueno, Planeta de Agostini ha iniciado la publicación de toda la etapa, en principio, de Levitz y compañía en unos libritos a color que salen muy bien de precio, con un color plano que sustituye a aquellos molestos puntitos que tenían los tebeos originales, y que son un auténtico placer para el buen aficionado. Diversión sin mayores pretensiones, fantasía e imaginación desatadas en una suerte de culebrón space-operero que, por lo menos a mí, me tiene absolutamente enganchada.

Espantando lectores: "Irreversible es una obra maestra".


Pues sí, eso es lo que opino. Y no es una opinión que vaya a hacer a la Perse más grata a los ojos de mucha gente, visto lo visto. Si alguna vez me he quedado sola defendiendo cualquier cosa, ha sido con esta polémica y, según creo, poco comprendida película del genial director argentino Gaspar Noe. Comprendo perfectamente los motivos de los detractores, pero no comparto la mayoría de críticas que se le hacen. Otra cosa es que la peli guste o no guste... a mí, en realidad, no sólo no me gustó, sino que me pareció odiosa, terrible; al acabar de verla estaba en estado de shock, y así permanecí durante un tiempo indeterminado. Me costó días digerirla, pero puedo decir que ninguna película que yo recuerde haber visto ha provocado semejante torrente de pensamientos y sentimientos como el que siguió a su visionado. Tal vez, más adelante, vaya exponiendo algunos motivos, pensamientos, cruzamientos de cables e idas de olla que tuve y tengo a propósito de la susodicha. De momento, les enlazo una entrada de mi amigo Horrach, filósofo agudo y con la cabeza bien amueblada, que escribió una serie llamada "La mirada infernal" sobre tres películas clave de su imaginario personal: Crash, de David Cronenberg, la citada y Dogville, de Lars von Trier. Dado que hemos discutido largamente sobre las tres películas, en especial sobre la segunda y la tercera, que nuestra perspectiva general sobre las mismas (con la excepción parcial de la primera) es, grosso modo, bastante coincidente, y que veo algunas de mis propias intuiciones reflejadas en el texto -de un modo mucho más brillante del que yo misma hubiera podido dar a luz, claro está-, pueden recibirlo como representativo de mi propia postura sobre la peli.

Como los tomatazos virtuales no ensucian tanto al que los recibe como al que los tira, espero por lo menos modales si es que les apetece comentar algo aquí (sí, la tirita antes de la herida... he tenido alguna experiencia no muy agradable, y soy muy sensible al insulto y, en general, a los malos modos). Hale, les dejo el link y si les apetece, ya hablaremos.

La mirada infernal (2): Irreversible: La espiral de la violencia.


Bonus track
: el trailer de la película, que aparece y desaparece del tutubo como por arte de magia, vuelve a estar disponible. La música es, por cierto, uno de mis movimientos de sinfonía preferidos,el allegretto de la séptima de Beethoven.


Birgit Nilsson canta el Liebestod y la Perse suelta el moco

Pero de verdad. No hay absolutamente ningún otro compositor que haya conseguido hacer que suelte el moco escuchando su música; lo que me pasa con Wagner es algo que no entiendo, pero es así. Si quieren verme llorando sólo tienen que ponerme el Liebestod, preferentemente en la versión que aparece en este disco; garantizado. He estado buscando otras versiones por el tutubo, y me sigo quedando con la gran Birgit Nilsson, un portento; qué voz más potente, cómo llena el espacio sonoro, eclipsando prácticamente a toda la orquesta. A mí Böhm no es un director que me mate (de las tres versiones que tengo de la novena de Beethoven la suya es la que menos me gusta, por ejemplo; se me hace lenta; claro que las otras dos son históricas de Karajan y Furtwängler, cualquiera supera eso), pero hay que reconocer que en su Tristan und Isolde de 1966 en Bayreuth pasaban unas cuantas musas por allí. Bueno, les dejo con la Nilsson. Aunque no sean aficionados a la ópera, denle una oportunidad y, háganlo por la Perse, escuchen la pieza hasta el final. Y me cuentan.



Los diez mejores de Tebelogs: los resultados.

Pues sí, Tebeonauta ya ha colgado los resultados de la votación para escoger los 10 mejores tebeos de este año, por votación de todos los blogueros interesados. Personalmente estoy muy contenta con el buen puesto alcanzado por el Bolland Strips!, además de ver por la lista tebeos muy queridos por mí como el Sleeper de Brubaker y Phillips. En fin, aquí está el cuadro de resultados; pasad por el blog de Tebeonauta para ver más detalles del asunto.

Hulka: "Me he casado con un hombre lobo".

Así te ha ido. En fin, éste es el último tomo de una de las pocas series superheroicas que sigo en la actualidad, la Hulkita de Dan Slott y ya-unos-cuantos-dibujantes. Aquí tenemos a Rich Burchett, al que conocía de la -excelente- Aventuras de Batman, donde también trabajó junto a Slott, y a Eduardo Barreto, al que los más viejos del lugar seguro recuerdan de por aquí y por allá; muy bien ambos. Y el tebeo en sí, pues sigue en su línea, aprovechando el inmenso baúl del pasado marveliano para ligar las historias, con un tono ligero de acción, comedia y algo de enredo. Tenemos a un androide con la cabeza cuadrada en plena crisis amorosa y de identidad, a un vaquero reencontrándose con su pasado, entidades cósmicas, villanos famosos -y no tanto-, secundarios a mogollón, un concurso de "a ver quién está más put$%do", un juicio movidito... y claro, el marido de Hulka, que mira tú por dónde va a necesitar unos litrillos de filvit.

Si es que esta serie ha sido desde el principio- y, lo que es más dificil, está consiguiendo mantenerse como -una especie de comedia de situación superheroica de lo más entretenido, demostrando a tirios y troyanos que pueden hacerse tebeos al estilo Marvel más clásico sin resultar rancios ni meros ejercicios de nostalgia u homenaje. La mala noticia es que la etapa de Slott pronto se acabará, y no creo que vaya a seguir comprando la serie después... pero bueno, ya veremos. En todo caso siempre me quedarán estos números, los cuales siguen demostrando que otro modo de escribir superhéroes, el mismo de siempre, es posible.

Perros y pistolas, de Keko.

No he encontrado ninguna imagen en la red de este tebeo… para que se hagan una idea de lo popular que es.

Una pena. No sé si las cuatro historietas cortas que aparecen en este tebeo, una grapita de 24 páginas en B/N, han sido reeditadas o no -creo que lo segundo-, y me temo que está descatalogado -la editorial que lo sacó, Camaleón ediciones, también pasó a mejor vida-. Así que supongo que las personas que tenemos en casita esta pequeña joya podemos considerarnos afortunadas.

Keko es, según parece, uno de esos autores minoritarios, pero interesantes, que vive de otras cosas y hace incursiones esporádicas en el mundo del cómic. Supongo que es carne de gafapasta: rarito lo es un rato, le editan los tebeos editoriales insignia del rollo como De Ponent o Inrevés -en la revista NSLM-, las comparaciones con Charles Burns son inevitables, y en el prologuito que tiene el tebeo que les comento se le sitúa al lado de autores patrios del asunto como Joan Frau, Linhart -pronto les hablaré aquí del excelente Fin-, Gabi y Santiago Sequeiros. Como servidora no termina de entender la diferencia, en el ámbito del cómic o en cualquier otro, entre friki-gafapasta y friki-a-secas (o friki-pijamero, o qué sé yo, que lo de las taxonomías nunca ha sido lo mío), pues mejor no me pregunten. A mí el tebeo en cuestión me dice cosas, me sugiere, consigue que el entramado de tornillería de mi coco se sacuda un poco. Lo demás es contexto, vale, tiene su interés, pero para otro contexto.

Me voy a permitir contarles algo de las historias. No lo lean si tienen intención de hacerse con el tebeo o lo tienen en la reserva. No es que vaya a chafarles mucha cosa, pero creo que cuanto más “virgen” se acceda a él, mejor.

Primero hay dos “Cuentos de la selva eléctrica”: un asesino que mata a cambio del dolor de sus víctimas, y un hombre sin dolor que quiere ser asesinado por él, por un lado, y qué hacer y presenciar tras un asesinato: comer pollo, por el otro. A continuación, “El ojo privado”, detective que voyeurea por uno a cambio del objeto sentimentalmente más preciado que se posea, y que la revelación despoja de sentido. Miau. Y para acabar, “Marvin lo haría”, qué duro, el tal Marvin, o no; la guerra puede continuar.

Las cuatro me parecen… no encuentro adjetivo, “impresionantes” tendrá que valer. En especial la segunda y la tercera, no porque crea que son mucho mejores, sino, simplemente, porque son las que tocan más resortes en mi interior. La segunda, quizá, sería mi favorita… hoy, al menos… tiene una estética -nos entendemos- estilo Estados-Unidos-Años-Cincuenta muy evocadora… es la que tiene, tal vez, el estilo más elegante, más charlesburnsiano, y seguramente la más abierta de las cuatro… y, además, suena jazz, Davis o Coltrane, en sus viñetas, tocando suave, pero intenso.

Ahora, a esperar que alguien me regale 4 botas y La casa del muerto, las únicas historietas que he encontrado disponibles en librerías de este autor. Y que éste siga tocando. Lápices, tintas, resortes, tornillos, y sobre todo, jazz, mucho jazz.

Jack Staff: Todo solía ser en blanco y negro, de Paul Grist.


Ayer mismo les mostraba este regalito de Reyes, y hoy, ya leído, les cuento qué tal. A ver, lo primero: mola. Es una historia coral, con tropecientos personajes y con tramas que van anudándose, con constantes cambios de escenario y puntos de vista, flashbacks a mogollón y una narrativa rápida y vibrante. Son historias de acción y algo de misterio, en la que los superhéroes conviven con magia, vampiros, unidades de investigación de lo oculto, ladrones septuagenarios, robots adolescentes, policías hastiados, escapistas victorianos... Una auténtica soap opera fantástica en la que no falta detalle.

Se lee rápido, y es que engancha... es un tebeo de superhéroes, acción, misterio y aventura en sentido clásico, con personajes típicos, bien definidos y que en apenas unas páginas te parecen familiares. Ahora bien, formalmente Grist se permite todo tipo de lujos experimentales, jugando constantemente con la narración y el dibujo. Lo mejor del asunto es que todo ello está puesto al servicio de la historia, y no confunden ni sacan al lector (al menos no a mí) de la trama.

Después de la lectura de este tomo (que contiene nada menos que doce números de la edición original, esto sí que es un recopilatorio)... puedo decir que estoy enganchada a las aventuras de Jack Staff y toda la caterva de personajes que le acompañan. Que, por cierto, incluye entre otros nada menos que a una nueva versión de Zarpa de acero... y al Spider de la Fleetway original, uno de los mejores, si no el mejor, carácter del tebeo. Además, Grist homenajea a un buen montón de personajes que los lectores veteranos reconocerán fácilmente, en continuos juegos metatebeísticos... En fin, un gran tebeo.

La Perse y sus regalos de Navidad y Reyes.


Aunque mis habituales ya saben que servidora no celebra estas fechas, no por ello deja de ceder a ciertas costumbres cuyo significado es ya laico y más o menos universal en nuestra sosaieti. Así que algo regalo y, miren ustedes, hasta algo me regalan. En Navidades cayó un cuaderno de tapas duras con esa preciosa cubierta que pueden ver, y que quien me regaló, que conoce bien mi lado friki, al verlo supo que me encantaría, y acertó. El tebeo ha sido una sorpresa inesperada, no lo hubiera adivinado... En su día me llamó la atención, pero no lo compré y prácticamente había desaparecido de mi wishlist. Pero a alguien se le ha ocurrido que podría gustarme, y así lo espero; ya les contaré cuando lo haya leído. En fin, feliz noche de Reyes, oh gentiles.

The Gathering en directo, la magia.

Que por los 90 era por los 90, la Perse chinorrilla pero ya no tanto, a medias, qué sé yo.

Entregado al camino, imaginen, éste decide -sin poder- cegarse, embrutecerse y agrietarse, y los socavones, los recovecos y las laminaciones botan a chispazos o explosiones. De las herramientas se arrastran fluidos pastosos o a chorro; el caso es que te venga a contrapelo. Las secciones caen sepultadas por la aguja y volverá, incansable, a taparlas; y tanto se congela, esplineado, todo, como acelera y acelera y acelera. Ya no y todavía no; en cambio pero aquí se está; se empuja pero se frena. En crestas o valles, sobrevenido o subvenido, gracias o a pesar; el caso es, una vez atrás, sólo queda tirar tierra.


Adolescencia, vaya. Fue más o menos a la vez que la explosión Nirvana y Seattle, cuando sonaba Judas el miserable, Héroes del silencio, Jon Secada y vaya usted a saber, que en la memoria todo se mezcla. Los primeros pitillos, porretes y lo demás, ya saben. La reloca de la pandilla, la que siempre delira, la extravagante hasta para la edad, la que cuando la pifia lo hace hasta el fondo, pero a la que le ríen las gracias, algo tendrá. Fines de semana de desparrame, lunes no tan bien, las constantes universales. Cuando el pasado ya no pinta y el futuro a saber. Lo hicimos furular, por eso.

Y una de las cosas que me perdí fue a The Gathering. Oí hablar, pero no recuerdo haber escuchado ni una sola canción suya hasta el pasado verano, más o menos. Pero no sé por qué, veo a Anneke cantar con esa sonrisa perenne y esas lorzas lucidas con tanta alegría y apretujamiento y me acuerdo de la Perse cerca de los veinte, cuando hizo sus pinitos musicales en una banda que nadie recuerda porque casi nadie conoció. No sé a qué tanto rollo. En fin, les dejo con un vídeo francamente espectacular: The Gathering en directo, sacado de un DVD editado por la discográfica de la banda, 78 minutos de temas experimentales e intimistas con la divina Anneke van Giersbergen hechizando al personal. Si no caen rendidos a sus pies, háganse mirar el alma, carajo.

El patio de la Perse, es particular...

Hoy la Perse les presenta su edición especial voyeurs, revelando los interiores de la ratonera persil, una auténtica sala plagada de booby traps, vicio y perversión. Les ahorro la sección de CDs, DVDs y todo ese rollo; hoy tiramos básicamente hacia el papel, que verán convenientemente emplasticado. Sin más dilación, primera imagen: vista parcial de una de las librerías (OJO: clickeando van a la página desde donde podrán acceder a la imagen original, CLICKANDO EN "VIEW ORIGINAL SIZE", muuuuy grande...) Aquí, básicamente libros con letritas solamente (y una foto de la Perse, years ago).
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A continuación, primera tanda de tebeos: DC, Vertigo, Wildstorm, trastos, llaves, entropía, kippel. La Perse y su sobrina. El pobre Kenny. Epi, calvorotas. La colección de muñecos de la JLA de los foskitos (completa) en una caja y de apoyatebeos. And all that jazz.
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Number tri: la cafetera, tebeos de Marvel, cosas fuera de sitio, Toni: el bailongo, self portrait, carioca sobre folio y retractilado, 2007.
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Estantería by confo$%ma, tebeos highdeluxe: argentino (Oesterheld y Breccia, básicamente), yanqui-ni-Marvel-ni-DC, tiras de prensa, manga, cosas fuera de sitio one more time, europeo, españolo, antiguos, revistas, polvo, the ghost in the smell, no leídos y/o no emplasticados, et alii.
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Un auténtico dónde está wally pero sin wally, amiguitos. Un gallifante para quien encuentre:
a) Ansiolíticos.
b) El escondite de las drogas (¡ups!)
c) Un póster firmado por Bryan Talbot.
d)Los coleccionables de la primera peli de los escsmen.
e) Un cangrejo.
f) Un tebeo que es un truño como un puño, según la Perse.
g) Mi carro.

¡Bizarro Año Nuevo, pilindrines y pilindrinas!


Después de pasar la resaca -o no tanto- de Nochevieja, vuelvo para felicitar a todos los visitantes de buena -y no tan buena- voluntad. A todos aquellos a los que les molen los tebeos, las pelis cutres, de terror, raras y marcianas, las vamps, los licántropos, extraterrestres y otros bichos eroticotánicoctónicos, los libros de los que oyó hablar pero que ni jartovino se le ocurriría leer -o sí-, las frikadas, la música devoraneuronera y, en suma, todo aquello que se llevarían a un Hades desierto para pasar el rato; sigan atentos a la misma cat-hora, en el mismo cat-canal. Ronrroneos para todos y todas, seres pilindrineros.