Tienes que darte prisa, no debes fallar tu propia muerte. La enfermedad, la miseria que te dispersa las horas, los años, el insomnio que te pintarrajea de gris días, semanas enteras, y el cáncer que tal vez te suba ya, meticuloso y sanguinolento, del recto.¡No voy a tener nunca tiempo!, te dices. Sin contar la guerra, lista siempre también ella, en el hastío criminal de los hombres, para subir del sótano donde se encierran los pobres. ¿Se mata a bastantes pobres? No es seguro… Lo pregunto. ¿No habría tal vez que degollar a todos los que no comprendan? Y que nazcan otros, nuevos pobres y siempre así hasta que aparezcan los que comprendan bien la broma, toda la broma… Igual que se siega el césped hasta el momento en que la hierba es la buena de verdad, la tierna.
Céline, Louis-Ferdinand. Viaje al fin de la noche. Barcelona 2001, p. 434.



3 me cuentan:
¿Soy yo el único que ve conexión entre el segundo párrafo y la filosofía del Comediante de Watchmen?
A Alan Moore le encanta jugar a aquello de "en el país de los ciegos, el tuerto es el rey"; anda que no hay elementos "tomados prestados" en su obra. Para mí, una de las cosas más sangrantes es el uso que hace del "superhombre" de Nietzsche (con aparición estelar de Heidegger, ya que estábamos) en Miracleman: clama al cielo, y es que no tiene nada que ver. Todavía he visto por ahí alguno que se lo ha creído y ha escrito alguna chorrada comparando a los superhéroes con el concepto de Nietzsche... Puro midcult en el sentido más despectivo del término (tal y como lo usa Matei Calinescu, por ejemplo).
¡Muy bonito el fragmento escogido!
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